Leí hace casi un año este artículo. Conocía a Jhumpa por sus libros de historias de indios desubicados, de lenguas extrañas, tierras desacostumbradas. Me gustan.
Y de repente, vuelve a aparecer. Con la misma historia. Es curioso. Que tu lengua materna sea el bengali y tu memoria, Calcuta, pero crezcas en un entorno en el que te educas (y acabas escribiendo tus libros) en inglés y que acabes encontrando en el italiano (y en Roma) un asidero, un antídoto contra la ansiedad, ella lo llama una "corteza", como si fueras un árbol desnudo y otra lengua te cubriera. Cuando lo hago, prototraduciendo poesía del inglés al castellano (qué difícil es), me doy cuenta de eso, de cómo otro idioma y el esfuerzo que conlleva, a veces, es como una madrastra buena, como si te empujara en el desfiladero pero te protegiera a la vez.
El libro "In altre parole" es raro y no lo es. No tiene estructura. Son capítulos concatenados pero desordenados sobre cómo te adentras en un idioma. La renuncia al inglés, el diccionario, leer con él al lado, llevar un diario, palabras nuevas, salir a la calle y descubrir sitios nuevos. Los primeros, cortos, casi esquemáticos, robóticos. Los últimos, más largos, más complejos. Hace años (¿25?), me llevé de copas a Spiderman, primo de mis primos, y a unos amigos suyos por Madrid. La frase, a medida que avanzaba la noche fue algo así como "the drunker she is, the better English she can speak". Pues eso.
Está escrito, obviamente, en italiano y tiene esa ventaja para los que no conocemos bien un idioma: está escrito por una extranjera, para la que no es su lengua materna, así que las frases son cortas, relativamente fáciles. Estoy, yo también, con el diccionario al lado para lo que el contexto me niega, pero es agradable leer en un idioma en el que sólo me había peleado con leyes y contratos.

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